Los trastornos de aprendizaje consisten en una serie de dificultades que afectan al aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.
La evaluación de las dificultades de aprendizaje que presenta un niño es indispensable con el fin de averiguar las causas de esta dificultad. Todos los niños empiezan los aprendizajes a la vez, en una determinada edad y este proceso de enseñanza es homogéneo para todos, no siendo igual la madurez cerebral que presenta el niño.
El desarrollo neuropsicológico no es igual en todos los niños, por lo que se han de evitar las comparaciones entre ellos, y tampoco es homogéneo en el mismo niño, es decir, las diferentes regiones cerebrales se desarrollan de diferentes maneras y en distintos tiempos. A lo mejor, un área se desarrolla de manera rápida, con lo que el niño destaca con respecto a los demás, para después quedar estancada durante un tiempo.
La madurez cerebral es un prerrequisito imprescindible para un buen aprendizaje de las competencias escolares, por lo que en la etapa de Educación Infantil es de suma importancia evaluar estos aspectos para que, en el caso de que no se desarrollen adecuadamente, puedan ser tratados antes de iniciar los aprendizajes posteriores como son la lectura y la escritura.
Cuando un niño no está cognitivamente preparado para afrontar el aprendizaje de la lectura no se debe forzar a que se realice ya que puede requerir una gran cantidad de tiempo, y en muchos casos no se obtienen los resultados que se esperan. Forzar al niño puede provocarle frustración. Las frustraciones mantenidas y los fracasos tras mucho esfuerzo llevado a cabo, hacen que estos niños se desmotiven hacia la lectura y la escritura y tengan una autoestima baja.
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